Miembro vs. Discípulo

Miembro vs. discipulo

El miembro quiere recibir pan y pez, el discípulo es un pescador.

El miembro desea crecer, el discípulo desea reproducirse.

El miembro es conquistado, el discípulo es formado.

El miembro no quiere dejar los bancos de la iglesia, el discípulo está dispuesto a salir y servir.

El miembro gusta de comodidad, el discípulo está dispuesto a sacrificarse.

El miembro entrega parte de sus recursos, el discípulo entrega su vida.

El miembro permanece en la rutina, el discípulo es un innovador.

El miembro espera que definan su tarea, el discípulo va en busca de sus responsabilidades.

El miembro murmura y reclama, el discípulo obedece y se niega a sí mismo.

El miembro espera por oportunidades, el discípulo crea oportunidades.

El miembro espera que lo visiten, el discípulo va y hace visitas.

El miembro permanece en la trinchera, el discípulo va para el frente del combate.

El miembro está preocupado en preservar el territorio conquistado, el discípulo en conquistar nuevas fronteras.

El miembro mantiene la tradición, el discípulo quiebra los paradigmas.

El miembro sueña con la iglesia ideal, el discípulo trabaja para volverla real.

El miembro no quiere repartir literatura misionera, el discípulo comparte materiales misioneros.

Para el miembro el evangelismo es un evento, para el discípulo un estilo de vida.

El miembro tiene mucha pereza misionera, el discípulo tiene mucha pasión por la misión.

El miembro es muy pasivo al compartir el mensaje, el discípulo es un mensajero de esperanza siempre activo.

La meta del miembro es ganar el cielo, la meta del discípulo es ganar almas para estar en el cielo con ellas.

El miembro predica el evangelio para conquistar nuevos miembros, el discípulo, para hacer nuevos discípulos.

El miembro asiste series de evangelismo, el discípulo realiza evangelismo.

El miembro espera un reavivamiento, el discípulo participa del reavivamiento.

Al miembro le agrada un banco confortable, el discípulo se dispone a cargar la cruz.

El miembro dice: “Lo a voy a pensar”, el discípulo dice: “Heme aquí”.

El miembro es valioso, el discípulo es indispensable.

Sacado del libro SÉ UN MISIONERO HOY, p. 81 – 82 por Esteban Griguol